¡Conócete a ti mismo! Es una de las famosas máximas, por no decir la norma suprema y rectora de los Maestros de la Antigüedad y aún sigue siendo tan urgente y actual como en aquellos iluminados y sapienciales tiempos.
Al bajar a la “realidad”, sé que a muchos les parecerá esto una soberana pérdida de tiempo. Soy consciente del nivel de inconsciencia, valga la redundancia, de la gente en la actualidad en todos los estratos, con sus obvias, contadas y salvadas excepciones.
En este apresurado mundo donde lo banal y lo superficial están a la orden del día y se han elevado hasta los niveles de lo absurdo, se han empotrado en altares y pedestales de barro, se han convertido en ley y religión, en un vacuo y sin sentido modus vivendi, la sola idea de mirar hacia adentro, de examinarse y descubrirse resulta no menos que una práctica idiota y sin ningún significado.
Permítanme decirles a aquellos que piensan y viven así que no saben de lo que se están perdiendo, desconocen que poseen la llave que los lleva al mayor de los tesoros y literalmente a la gloria.
Bueno, dejémonos de tanta, en la práctica, infructuosa reflexión y entremos en materia…Primeramente, déjame decirte que éste es un camino bastante largo, profundo y solitario (aunque siempre estás acompañado), difícil, estrecho, de mucha pasión y entrega, plagado de sinnúmero de obstáculos de todo orden, mas constituye la única y efectiva guía para conseguir la verdadera paz interior y la felicidad. No exagero ni engaño.
Quien no se conoce, no es capaz de experimentarlas. Quien se conoce a medias podrá tener y en efecto tendrá fugaces y efímeros momentos de gloria y sosiego. Quien se conoce, conoce a Dios. Conoce la Verdad. Ha vuelto a casa. El viaje habrá terminado (si es que realmente alguna vez tuvo inicio).
Pero, ¿cómo puedo llegar a conocerme?, sin duda me preguntarás
Como te lo he dicho. Mirando y escarbando en tu interior.
Sinceramente te digo, que no hay nada absolutamente más importante en esta vida que lo manifestado en estos instantes... El resto viene solo y por añadidura.
El conocerse es el pilar de los pilares de la virtud de las virtudes mediante el cual, pulimos el diamante que somos; desbrozamos nuestras almas y nuestras mentes, alimentamos el espíritu y, como consecuencia y gozosa finalidad, empezamos a entregarnos entera y desinteresadamente al más fiel, amante y leal servicio a los demás.
Es así como alcanzamos al Padre. Es así como Él nos alcanza.
Pero, -me dirás- todo esto suena un tanto complicado y medio utópico…Confía y espera. ¿Recuerdas? Permíteme desarrollar la idea…
Una vez que te vayas conquistando y abriendo a nuevos y fascinantes horizontes interiores, al tiempo que vayas sanando y comprendiendo, empezarás a darte cuenta y tomar conciencia de lo nefasto de este ilusorio mundo, de este sueño aparentemente sin final, sentirás y transmitirás la verdad y la paz alcanzadas a todo aquel que se tope contigo y al mundo entero, comenzarás realmente a CONOCER, ya que la Sabiduría Infinita habrá descendido sobre ti y tú te habrás hecho uno con Ella.
¡Ábrete! ¡Conoce! ¡Descubre! ¡Conquista!.
Lo sé perfectamente. Lo que te estoy proponiendo no es fácil. Pero ese hecho no debe orillarte a desechar esta tarea.
Bueno, ¿y cómo empezamos este trabajo?
Primero, estando muy alertas y conscientes de lo que ocurre casa adentro. Una vez que acostumbres a observarte, empieza poco a poco, uno a uno a examinar todos tus pensamientos, reacciones, emociones y sentimientos. Su observación y posterior transformación es quizás la vía más expedita para el conocimiento y descubrimiento de uno mismo. Sé agudo. Sé crítico. Sé totalmente honesto contigo mismo.
¿Dónde y cómo se realiza esta transformación de la que hablas?
Se lleva a cabo en el laboratorio y taller de tu mente. Ahí transformar el mal en bien, lo negativo en positivo, lo irreal en lo real y viceversa es lo que los herméticos llaman con mucho acierto TRANSMUTACIÒN, y es conocida por Iniciados, Maestros y versados en Metafísica, y se trata simple y llanamente de alquimia mental.
¿Y qué es esto?
Este es el poder de transformar tu pensamiento en lo que deseas, y ubicarte en el polo existencial anhelado y plasmar esta realidad mental en el mundo de los fenómenos, si es tu intención. Como instruyen estos sabios Iniciados, esto se logra con una férrea disciplina mental, a veces solo alcanzada por los adeptos y discípulos.
Debemos en todo momento procurar una continua introspección que nos lleve a las respuestas y claves de nuestra propia y profunda existencia.
¿Qué más te puedo decir, mi querido e inquisitivo amigo?, Te diré, aunque quizás ya lo sepas, que la Vida es pensamiento. La Creación y el Universo son mentales. Nada nuevo bajo el sol. Tú mismo eres un pensamiento e idea de Dios. Y así como Él, tienes el poder de crear o destruir con tu mente, aunque jamás hay destrucción, solo y siempre transformación.
¿Qué más te puedo decir, mi querido e inquisitivo amigo?, Te diré, aunque quizás ya lo sepas, que la Vida es pensamiento. La Creación y el Universo son mentales. Nada nuevo bajo el sol. Tú mismo eres un pensamiento e idea de Dios. Y así como Él, tienes el poder de crear o destruir con tu mente.
Sé enteramente conciente y responsable de lo que piensas. Procura mantener una mente recta y si te es posible, deshazte de ella. Habita en tu Espíritu. Habita en Dios.
Para lograr tanta maravilla, ¿qué debo hacer?
Para los fines y menesteres comentados no sigas un esquema previamente ideado; no sigas una ruta ya establecida; no sigas un camino ya recorrido. No sigas una ideología. Ni una filosofía. Peor una religión.
¿Entonces?
Solo sigue TU CAMINO. Tu divino camino interior. Tu propio, único y especial camino. Que te llevará a donde otros con distintos códigos, claves y mapas han bebido de las fuentes de la Eternidad. Sigue al divino Maestro que mora en ti, sigue tu ruta sagrada. ¡No hay más!
Puedes quizás orientarte por aquellos muy frecuentemente transitados, arcaicos y gastados caminos. Pero NO LOS SIGAS.
Solamente válete de ellos hasta encontrar el tuyo. Descubre tu propia senda. Tu propio terreno. Tu propio destino.
Esto es todo lo que necesitas saber. Es tu misión. Es tu oculto objetivo. Eres el libro que no debes dejar de leer. Eres la divina melodía que no debes dejar de escuchar en cuya hermosa tonada te regocijarás.
Yo no te conozco aún. No conozco a tantos hermanos. Pero sí sé que conozco algo de ti y de ellos porque en algo me conozco, y no soy ni más ni menos que tú o ellos. Sé muy bien por las tribulaciones diarias que pasas, lo sé porque también yo las he vivido y experimentado.
No estoy aquí para cambiar o sanar tu mundo. Esa tarea te corresponde exclusivamente a ti. No he venido a ofrecerte una vida sin dolor ni sufrimiento. En este mundo, éstos son inevitables y casi necesarios para tu crecimiento espiritual. Tampoco voy a decirte que vas a ser feliz por arte de magia y que tus penas se acabarán. Esto es un proceso por el que debes atravesar, para que aquello ocurra tarde o temprano. Está en ti. En nadie más.
Lo que sí puedo y voy a decirte es que posees un potencial INFINITO de creación y de amor, suficiente y desbordante como para cambiar tu vida y transformarla en lo que quieras, y sé también que anhelas, como toda criatura, un poco de paz y sosiego, de amor, de verdad, de Dios, al fin y al cabo .
No pierdas tu tiempo buscando y perdiéndote afuera. Todo, como te lo vengo diciendo, está en ti y eres tú. Confía y espera.
La magnificencia de tu ser es inconcebible para tu actual finita mente y modo de pensar, acostumbrado en la gran mayoría de las personas, a lo bajo, a lo mediocre, a lo convencional, a lo típico, a lo “normal”.
Eres infinitamente más grande que cualquiera de tus más salvajes, alocados y supuestamente inalcanzables sueños. No caes en cuenta todavía, pero es la verdad. Y ésta te enseñará y se mostrará cuando sea el momento indicado. Como lo he mencionado, cuando estés preparado.
Me entristezco de no conocerte en persona todavía, aunque sí en espíritu, de cualquier manera te deseo un feliz viaje de retorno a ti mismo y Dios quiera que el destino cruce nuestros caminos.
