Aunque para muchos sea sólo un simbolismo o una simple alegoría y quizás así lo sea, la corrupción tiene sus raíces y su historia desde la desobediencia al mismo Dios por parte de sus creaciones, al comer de la manzana del árbol de la vida (o del bien y el mal o del conocimiento). Sí, fueron seducidos pero al fin y al cabo cedieron. Hay muchas razones esótericas, cósmicas y humanas por las que lo hicieron pero este momento y espacio no son para esa disgresión. El hecho es que "rompieron" el orden establecido. hicieron algo "indebido", "prohibido", y fueron "castigados y desterrados" por eso.
Ahora, decir que la corrupción, aún basándonos en lo dicho, es inherente al ser humano como algunos piensan y argumentan, es hilar muy fino. El espíritu humano, como tal, es perfecto y tiende al bien y a la evolución progresiva a través del tiempo y de las circunstancias. Y muchos grandes y notables hombres en todos los campos de la humanidad y a través de la historia dan fe de lo afirmado. Otra cosa muy distinta es el mal uso del libre albedrío que nos ha sido otorgado a todos por igual y sin excepción, del cual muchas veces abusamos y obramos la mayoría de las ocasiones sin ningún atisbo de conciencia, en el sentido de no saber lo que se está haciendo y ser movidos y guiados por la cruel y extendida mecanicidad, el aletargamiento espiritual y la inconsciencia.
Otros grandes motivos que son cuna de lo corrupto son los malos hábitos y ejemplos adquiridos durante la niñez y adolescencia en casa, en familia y en clases y amistades de los cuales, ejemplos personalísimos, hay por millones y cada uno puede recordarlos y sacar sus propias conclusiones. Sin mencionar ni apelar facilístamente (aunque realista) a la falta absoluta de adquisición y práctica de valores, de principios morales, ética y honestidad, sino entendida, valorada y vivida la corrupción como una triste, alarmante y destructiva respuesta al facilismo, al inmediatismo, a lo cómodo, al enraizado egoísmo y competencia, a la falta de fe en el sistema, en los gobiernos, en la justicia en la sociedad y en el individuo mismo.
Las creencias y las ideas preconcebidas sobre el dinero, el éxito, la fama, el poder también coadyuvan de manera poderosa a este mal y tienen su jugosa cuota de adictos, de vidas perdidas, truncas o equivocadas, etc.. La misma cultura y mentalidad de la gente o de las masas son potente asidero y caldo de cultivo del tema en cuestión. Y esta desgracia la aprovechan y perpetúan los grupos de poder y de presión quienes de una u otra manera se encargan de que el status quo no cambie para sus obvios fines e intereses personales.
Es verdaderamente preocupante, pero...en realidad, que podemos hacer?? Sentarnos y cruzarnos de brazos, no!!! Por lo menos reclamar y dar nuestra voz de protesta, si, pero en la práctica? como cambiaríamos y por dónde empezaríamos a transmutar este putrefacto sistema, y cómo y a través de que medios lo haríamos?...
Aunque quizás en una primera lectura suene un tanto ingenuo, el cambio debe imperativamente empezar por uno mismo, por casa. Si no, como podemos reclamar o juzgar acciones que de una u otra forma también nos pertenecen?? Debemos, aunque es una tarea ardua y endémica, tratar de ser modelos y ejemplos de un cambio que queremos ver reflejado en nuestro entorno, en el exterior. Pero para que eso ocurra urge un radical cambio interior individual. En la medida en que nosotros empezamos a transformarnos esa sola corriente puede y debe empezar a contagiar e "infectar" al sistema, al resto, poco a poco, no de la noche a la mañana, un resquebrajamiento divino y necesario en la matriz social y en la conciencia del ser humano, es un proceso como todo y hay que llenarse de mucho valor, fe y paciencia.
No debemos olvidar nunca que la sociedad es tan solo un reflejo colectivo, macro, de lo que son los individuos que la integran y la nutren y construyen con cada uno de sus pensamientos, actos, reacciones, ideales, sentimientos, con cada vibración emanada desde su mente y desde su vida y propia existencia. Es el resultado de ese olvidado e ignorado mundo interior colectivo que se vuelca en una realidad cotidiana, inevitable, inmediata y consecuente. Como lo dijo Gandhi, "sed y encarnad el cambio que deséais ver en el mundo". Y que no quede sólo en palabras bonitas e intenciones débiles...madguo
